Gustav Winter

Fue el ingeniero alemán que llegó a poseer la totalidad de la península de Jandía, en el sur de Fuerteventura, y encargó construir la enigmática Casa Winter.

Su nombre completo era Gustav-Oskar Winter Klingele, nacido el diez de mayo de 1893 en Zastler, una pequeña población cercana a la ciudad de Friburgo.

Era el más joven de cuatro hermanos, e hijo de un maestro que llegó a ser alcalde de la ciudad donde vivió durante la niñez. Con tan solo quince años, abandonó el hogar familiar para realizar estudios como técnico industrial. En los siguientes años viajó a Hamburgo, París, Londres, y posteriormente cruzó el Atlántico para establecerse en Rio Cuarto (Argentina). Allí trabajó en una hacienda ganadera, y a la edad de veintiún años, se casó con su primera mujer, Johanna, quien le acompañaba siempre en sus viajes.

Poco después de estallar la primera guerra mundial, los ingleses apresaron a Gustav mientras intentaba volver a Alemania en barco. Su cautiverio solo duraría unos meses, ya que en Febrero de 1915 llegó a España después de ser liberado con la condición de no volver a su patria.

Sería el propio Winter quien contaría esta liberación como si de una espectacular evasión se tratase, permaneciendo su versión “decorada” hasta la actualidad.

En España, y tras trabajar como técnico en varios sectores, Winter hizo gala de su picaresca para los negocios, y tuvo éxito en el sector de la importación de productos desde Alemania.

 Central termoeléctrica  «La Cicer» en 1928, Gran Canaria. Foto: AFHC, aut. desc.

También empezó a relacionarse con la alta sociedad española y, fruto de estas nuevas amistades, pudo realizar el proyecto que le llevaría a la fama en las Islas Canarias: La central eléctrica de Las Palmas de Gran Canaria “Alfonso XIII”, también llamada comúnmente como “La Cicer”.

Don Gustavo, como le conocían en las islas, fue desde 1926 el Gerente-Director de la central, hasta que en 1929 regresó a Alemania acompañado de Johanna y sus seis hijos.

Fue durante estos años, cuando Winter descubrió la virgen península de Jandía en un viaje a Fuerteventura. Desde ese momento, ya nunca se quitaría de la cabeza la idea de poseer esta zona, industrializarla, y explotarla económicamente.

En los años treinta, empezó a realizar trabajos como ingeniero en Suiza, para una lujosa marca de relojes. A la vez que se dedicó a registrar diversas patentes de aparatos industriales.

Finalmente, en 1937, consiguió que el gobierno alemán, ya en manos de los nazis, se interesase por su proyecto en Fuerteventura. Obtuvo financiación del departamento del mariscal Hermann Göring, quien dirigía el llamado “Plan Cuatrienal”. Un plan ideado con el fin de preparar a Alemania para iniciar la Segunda Guerra Mundial.

Elisabeth y Gustav Winter en Gran canaria. Foto: Aut. desc. 

En los años 1937 y 1938, se llevaron a cabo numerosos estudios en Jandía por parte de militares alemanes y especialistas en varios campos. Al siguiente año, empezaron las actividades y la construcción de instalaciones en esta zona.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Winter compaginó las labores en Fuerteventura, con una intensa actividad en el continente europeo. 

En la Bélgica y Francia ocupadas por la Wehrmacht (el ejército alemán), Gustav desarrollaría diversos negocios al servicio de las fuerzas de ocupación, lo que le reportó una gran fortuna.

Casi todo lo conseguido durante la contienda, lo perdió en 1944, tras el famoso desembarco de Normandía por parte de los aliados. Tuvo que escapar navegando desde San Juan de Luz (costa francesa) a San Sebastián, para no ser apresado.

En Madrid, conoció a su segunda mujer, Elisabeth, una joven alemana que vivía desde 1941 en la capital. Ambos se trasladaron más tarde a Fuerteventura, donde Winter había ordenado vallar la península de Jandía, y cuya única entrada era vigilada por un guardia armado.

De inmediato, Gustav inició una ampliación de la casa de Cofete, a la vez que impuso unas duras condiciones de trabajo a los lugareños que ejercían la agricultura y la ganadería en sus tierras. Además, todos los trabajadores, debían abandonar el valle de Cofete al atardecer.

Curiosamente, nunca llegó a vivir en la mansión y se asentó en Morro Jable, donde creó una segunda familia con Elisabeth. Se dedicó a ser un hombre de negocios: primero en el sector del ganado y la agricultura, y más tarde en el turismo.

Gustav Winter en Gran Canaria. Foto: Perry Kretz.

Winter vivió la última etapa de su vida en Las Palmas de Gran Canaria, junto a su esposa y cinco hijos, donde falleció en Noviembre de 1971 a los setenta y ocho años de edad.

La vida de Gustav Winter siempre estuvo plagada de misterios, y aún hoy, es motivo de controversia. Muchos defienden que fue un gran emprendedor que generó trabajo y prosperidad en la inhóspita Fuerteventura de aquel entonces. Otros, que llegó a la isla motivado por el beneficio propio, y oscuros asuntos vinculados al nazismo.

En 1997, el periodista e investigador José María Irujo, publicó una lista de 104 personas buscadas por los aliados en 1945, en la que Gustav Winter aparecía como agente nazi responsable del suministro de submarinos en las Islas Canarias. El debate sobre Winter se animó de nuevo…

El grupo “Investigación Fumero” nos propusimos destapar de una vez por todas las incógnitas existentes, y realizar el estudio más completo hasta el momento sobre la figura del ingeniero alemán. Desvelaremos desde curiosidades inocentes, como la aventura que inició en su juventud de cruzar la Península Ibérica a pie, hasta hechos de mayor calado, como la flota de más de treinta navíos (incluyendo cuatro submarinos) que llegó a poseer en Europa.

Todo ello, referenciado y acompañado de numerosas fotos y planos, será nuestra aportación a los seguidores de esta historia.